jueves, febrero 26, 2009

Manos cerradas




Eran las diez, cuando sintió el golpe.
Seco.
Rotundo.
Mudo.
Como los cristales al romperse por una piedra que los penetra.
Nacía en el fondo de su pecho y se extendía hasta las fibras mas profundas de su ser.
Eran las 11 cuando todo su cuerpo se desplomo como lluvia de abril, sobre el piso frió.
Nadie lo vio.
Nadie escucho su lamento, ni su grito sonoro entre las paredes.
Para aquellos ,pocos que lo conocieron, su partida sorprendió.
Quizás como una ironía de la vida, nos puso a pensar nuestra pequeñez.


De dice que tuvo un gran amor,
único e irrepetible.
Tal vez por eso, se fue así...
Con lo puesto.
La mirada sobre el techo...
Fija,
distante.
Y en su puño, un papel borrado por el paso del tiempo.
Y ahí, un escrito casi ilegible, salvo su ultima frase.
Esa ,que nos hizo pensar sobre el valor del amor.
de " ese" amor, tan buscado y anhelado.
La ultima frase.
Escrita en letras azules.
Impresa ya hace tanto tiempo.
Solo decía
" Eterno".


Demian

1 comentario:

  1. http://ocreyoro.blogspot.com11 mayo, 2009

    Impresa ya hace tanto tiempo.
    Solo decía... " Eterno"

    precioso....

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